Encantada de ser lo contrario de lo que soñé

Ella se levantó un día más con cara de cartón y pensó en por qué estaba allí. A Ella le habían enseñado que lo que más molaba era ser una ejecutiva agresiva de esas que visten trajes y luchan día a día por ser consideradas por iguales por sus compañeros de profesión. Que van por las calles con cara de “no te pongas en mi camino, por que no dudaré en pisarte”. Que no se separan de su portátil y trabajan en el aeropuerto mientras esperan que salga su avión y se cabrean muy mucho si se retrasa, por que su viaje de negocios es muy importante. Su vida es trascendental.

Pero entonces comprendió…  Lo que quería era hacer el indio… Así que sacó sus pinturas de guerra para prepararse para la batalla y salió a las calles a demostrar que estaba orgullosa de ser lo contrario de lo que había soñado.

De tanto que lo intenté – Quique González

Prefiero salir a ganar, a quitarme de en medio,
hoy prefiero empezar a pensar que me quedo de paso,

asustado de ser lo contrario de lo que soñé,
con las manos manchadas de barrio,
con el gesto cansado de tanto que lo intenté.

Y yo sin decir nada, con hambre de pecado,
cantando de garganta
y con la posibilidad de conseguir hacerte daño.

Y tú sin decir nada, sin ganas de verano,
con ansia de revancha,
y con la posibilidad de que me estés envenenando.

Hoy prefieres hablar por hablar, yo prefiero el silencio,
menos mal que a la larga callar me mantuvo despierto,
encantado de ser lo contrario de lo que soñé,
la guitarra debajo del brazo y sangrando los dedos
de tanto que lo intenté.

Y yo sin decir nada, con hambre de pecado,
cantando de garganta
y con la posibilidad de conseguir hacerte daño.

Y tú sin decir nada, sin ganas de verano,
con ansia de revancha,
y con la posibilidad de que me estés envenenando.

Hago un estudio de la situación sin reparar en gastos,
hago un esfuerzo para estar mejor y no me pidas tanto, no.

Y yo sin decir nada, con hambre de pecado,
cantando de garganta
y con la posibilidad de conseguir hacerte daño.

Y tú sin decir nada, sin ganas de verano,
con ansia de revancha,
y con la posibilidad de que me estés envenenando,
de tanto que lo intenté,
de tanto que lo intenté,
de tanto que lo intenté,
de tanto que lo intenté …

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