Día de las Fuerzas Armadas… en 4 canciones

Pues si, en este blog celebramos todos los días señalados (que nos viene en gana celebrar, claro está).

El día ha comenzado confirmando que tengo un grave problema comunicación aquí… todo me resultan palabras raras:

Palabras raras – Fabián

Después el día continuó entre charlas sobre las noches pendientes, sobre conversaciones pendientes, sobre la relevancia de la vida, sobre lo que se echa en falta:

Vodka y caramelos – Pablo Moro

Entonces decidí que antes de quedarme en casa con la espiral de pensamientos y música en la que había entrado mejor me iba a cenar por ahí, aunque me hubiera quedado sin planes.

Para sorpresa mía en la plaza donde estaba la terraza a la que quiera ir a cenar había un recital en la Capitanía de la Armada con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, así que han “amenizado” mi cena.

Despúes he ido a dar un paseo y me he quedado escuchando a un músico que tocaba el acordeón y me ha encantado. Es genial pasear sola, sin prisa, sin rumbo y parar cuando te apetezca, el hombre se reía porque me daba vergüenza y me he parado en un escaparate de una librería y cuando me he ido me ha lanzado un beso y un guiño.

He seguido paseando por el puerto. Es un puerto pequeño y desde el paseo marítimo apenas se ve el mar porque todo son barcos atracados (me encanta el uso aquí de esta palabra), así que me he acercado hasta el final del muelle para ver si podía ver un poco el mar. Para mi sorpresa había dos cacho barcos que lo ocultaban pero no he podido evitar que saliera mi pasado profesional y he reconocido inmediatamente que barcos eran. Me he quedado un buen rato sentada en el muelle mirándolos y recordando cuando fueron parte de mi día a día. Pensaba: “La de horas, días, meses, hasta años, dos pero años que les he dedicado”. He recordado a mis compañeros, no se porque pero todo el rato tenía en mi mente la imagen del pasillo de la oficina, lo que yo veía desde mi sitio, con la mirada fija en las cajas que había al otro lado (aun tengo esa imagen clavada mientras escribo esto). Antes de irme he encendido el mp3 y he escuchado esta canción:

Soldados – Los Madison

Me he alejado de allí con una sonrisa pintada en la cara, una sonrisa de satisfacción porque aquello es mi pasado. Puede que no esté del todo orgullosa de lo que fue, pero ese camino me trajo hasta aquí, así que no reniego de él. Hoy puedo mirar para adelante, sonreir y dejar todo eso atrás. Echo de menos a la gente que completa esa imagen que tengo clavada, pero cuando pienso en ellos sonrió y me alegro de que fueran mi familia durante esa etapa de mi vida.

Ya de camino al coche he empezado a escuchar flamenco, resulta que había un recital de flamenco justo enfrente de donde había aparcado y he podido escuchar las dos últimas canciones y ver bailar un poquito al final a una bailaora. Una buena guinda para esta noche de música al aire libre.

La bien paga’ -Miguel Molina

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