Segunda quincena en Lima

Esta vez he tardado más en escribir pero es que cada vez mi vida es más “rutina” y claro no se me ocurre mucho que contar. Aún así cada semana sigue siendo un reto.

La tercera semana fue la de probar el seguro médico y ver como me siento en esta ciudad estando enferma. Que nadie se preocupe solo fueron unas anginas típicas del principio del invierno. Pero como me dio fiebre tuve que ir al médico a por antibióticos. El martes por la tarde empecé con la fiebre y por la mañana llamé a mi seguro, hicieron sus gestiones y como el centro médico estaba muy lejos me mandaron a un taxista para que me llevara, me esperara y me devolviera a casa. En el hospital la atención fue inmediata. Llegué, di mi dni, pasé a una camilla, llegó el médico, me oscultó y marchando una inyección. Al salir me dieron las medicinas que tenía que tomar esa semana. Se me hizo rara toda esa atención. No era nada grave y pensé en esas brechas. Agradezco el trato pero no entiendo por qué a mi todo eso mientras otros están en el otro extremo. Me pasé la semana teletrabajando haciendo lo urgente, solo fui a la reunión que tenía y al curso. El resto fue dormir y controlar la fiebre. El sábado ya iba mejor y como había sido el cumple de nuestra jefa fuimos a su casa de sorpresa a celebrarlo. Me encanta el grupito de la oficina! Y por estar tomando antibiótico me libré del pisco! Le he cogido miedo la verdad… Que son 48°!! El domingo lo dediqué a skype y descansar para terminar de recuperarme.

La cuarta semana el reto era conseguir piso. El domingo 25 tengo que tener una nueva casa. Y no me gusta dejar las cosas para el último momento. Ya había visto varias pero ninguna terminaba de encantarme. Ya he vivido en varios sitios y sé que cosas son imprescindibles y cuales me dan igual. Puedo vivir dos meses en un Hostel pero 5 meses en el cuarto de la caldera no. En serio me enseñaron una habitación que era el cuarto de la caldera y cabía la cama y una tele colgada del techo delante de la caldera y ya…  El martes fui a ver una habitación que me encantó. El miércoles escribí para decir que quería quedarme y hasta el viernes que volví a escribir para decir que el finde pasaba por la casa para hablar no me respondieron. Yo andaba ya nerviosica, pasaban los días y solo me había gustado un sitio que entraba en mi presupuesto, y no me decían nada!!! El viernes al fin conocí al otro compañero de piso y me explicó que éramos 3 interesados en quedarnos y el sábado iría la tercera persona a ver la casa. Así que el domingo nos dirían quién era la persona elegida… Que intriga!! El domingo le escribí a las 20.30 al chico de la casa por que ya no aguntaba más y me respondió “Bienvenida a casa!!”. Efectivamente estresase no sierve para nada…

En la oficina me pasé la semana con bastante trabajo por que la semana anterior no había desarrollado más que lo urgente. En el trabajo me tocaba contactar con empresas para el estudio que estamos haciendo y para un concurso que tenemos en marcha… Me sentía la más popular de Lima, todos (cuando conseguía que me cogieran el teléfono) querían reunirse conmigo! Jeje lo sé soy muy payasa. Esta semana también fue la del gran descubrimiento gastronómico… PAN CON PALTA!! (bocadillo de aguacate con un toque de sal). Acá no se llaman bocadillos sino pan con lo que sea y son panecillos no un trozo de barra. Al principio yo le veía el misterio y no me llamaba nada la atención, por mucho que Lucía, mi compañera, dijera que era lo más. Hasta que el otro día al fin lo probé… delicioso, ahora soy adicta! La otra novedad de la semana fue ir a Sargento Pimienta a bailar salsa, bailé poco, solo 2 canciones, pero me gustó el sitio, a ver si la próxima vez bailamos más y hablamos menos! Ahh y también fui al cine a ver una película peruana, “A los 40”, y entendí como casi todo, aunque no diferencio una llama de una alpaca. El jueves tuvimos otro cumple de oficina con sorpresa, nos cuidamos muy bien jejeje!

Y lo mejor lo dejo para el final… he ido a un taller de percusión!! Me encanta la percusión pero soy un poco negada, además el finde volví a coger anginas (aunque ya más suaves) y se me iba un poco la cabeza en clase, pero fue una experiencia genial. Se trata de unos talleres, que bueno se llama laboratorio de percusión, donde la dinámica es muy de experimentar y jugar. Había que llevar latas para construir nuestra batería y mis compis de oficina y las dueñas de la casa donde vivo me ayudaron a conseguirlas (veis lo bien que me cuidan?) El laboratorio además de aporrear algún tambor y tocar el cajón me ha dado la oportunidad de estar con personas peruanas y conocer otros proyectos. Me he pasado cada segundo del laboratorio sonriendo como una niña, que queréis que os diga🙂 El sábado además buscando un sitio para tomar el almuerzo (comida) antes de ir al laboratorio encontré un mercadillo artesanal muy hippy que hacen cada fin de semana en Barranco, genialoso también! Y acá es normal que la gente hable contigo aunque no te conozca y en un sitio así un poco más así que un artesano de instrumentos de música se sentó a comer conmigo y debatimos un poquito. Sino fuera porque no quiero coger el bus para ir a trabajar creo que me iría a vivir a Barranco… Es un barrio genialoso🙂 Por cierto, el domingo en el taller grabamos un vídeo haciendo una batucada, en cuanto me lo pasen lo enlazo!

Y bueno, este jueves toca mundaza y cumpliré ya un mes en Lima, el tiempo pasa volando pero estoy muy contenta.

Mi batería!!

Mi batería!!

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