Mi experiencia de voluntariado en Perú

Este 2014 me llevó a Perú a realizar un voluntariado de larga estancia (8 meses) con ONGAWA, Ingeniería para el desarrollo humano y en su blog he contado un poquito más de lo que ha sido mi trabajo con ellas. Quiero dejaros aquí los enlaces que completan este Diario de Viaje.

Comenzamos con una entrevista en terreno entre Lucía, mi compañera y amiga de aventuras y yo. También conté tras 2 meses cómo era mi trabajo allí y terminé con una de las experiencias más intensa que he tenido haciendo mi primer levantamiento de información.

¡SEGUIMOS!

Detalle de mi mesa de oficina.

Detalle de mi mesa de oficina.

Diario de viaje: Segunda semana en Lima

La segunda semana en Lima fue la del entrenamiento y los portales a otras dimensiones. Disfruten y dosifiquen la lectura!

El lunes parecía ser un día de oficina normal. Empezó con reunión y siguió con trabajo, ya cada día más centrada y productiva. Después Lucía y yo fuimos a ver un depa (piso) para alquilar en el mismo barrio de la oficina. Llegamos bien, el precio del piso al final era más de lo que tenemos de presupuesto así que nada, aunque nos gustó. De camino al óvalo (rotonda) de Miraflores para coger la combi vimos un starbucks que a Lucía le encantan. Paramos a tomar algo relajadamente y  hasta aquí todo bien y normal. Pero al salir del café entramos a un portal a otra dimensión y en lugar de andar hacia el norteste acabamos al sur… No entendíamos. Ambas convencidas de que íbamos bien tardamos en darnos cuenta del error y cuando vimos que llegábamos a Barranco ya preguntamos dentro de no creernos donde estabamos. De camino a casa sin entender cómo habíamos llegado allá temíamos haber viajado en el tiempo y estar quizás en el 2017.

El martes aún siendo martes fue un día normal y a la noche descansé porque sabía que el miércoles habría fiesta e iba a necesitar guardar energías.

El miércoles comenzó uno de mis retos de la semana hacer una copia de las llaves de la oficina. Dos eran normales así que sin problemas pero otra era de las de seguridad. Para esa primero me dijeron en un sitio que no la tenían. En el siguiente me dijeron que sí y que me hacían factura así que perfecto. Les pregunto el precio y me dicen 2 soles las pequeñas 20 soles la grande. Genial! está dentro de lo que me han avisado en la oficina que me deben cobrar. Pues les doy las llaves y al llegar a la grande el chico empieza a dar vueltas a una cesta con llaves para hacer copias… Y otra vuelta, y venga vueltas. Pues resulta que no tiene llave para hacer la copia porque la llave se encuentra en el expositor que está cerrado con llave y la llave solo la tiene el dueño que no está allí. Tardé en que me explicaran que pasaba y aún me decían que el dueño llegaría ya. Pero al final pedí que me hicieran la factura de todo y que el viernes me pasaba para hacer la grande. Y aquí es cuando de repente la grande pasa a costar 25 soles… me planté y conseguí que me mantuviera los 20 y pusiera eso en la factura. Cuando el viernes llegué a hacer la copia resultaba que el dueño tampoco estaba y que seguían sin tener a mano la llave para copiar, después de esperar un buen rato apareció ahora sí el dueño abrieron el expositor y me hicieron la copia!!!! yujuuuu pero aún no podía cantar victoria. Me faltaba cancelar (pagar) esa copia y otra vez me dice que 25, y otra vez que me planto y digo que no, que la primera vez me dijo 20 y en mi factura ponía eso, que no era negociable… y al fin fueron 20. Soy muy gringa (guiri) por acá, todos me dicen que tengo acentazo y pinta. Así que paciencia!

El miércoles por la noche empecé mi entrenamiento limeño coincidiendo con el cumpleaños de una amigo de Lucía. La noche empezó bien con los previos (quedar a beber antes de ir a la discoteca… Botellón más o menos) en un Hostel!!!! ^_^ Y el Hostel resulta que se llama “Flying dog”. Genialoso todo! Y empezamos a jugar a los dados y cartas mientras bebiamos, la noche empezaba fuerte, pero el jueves era festivo y lo mejor son las terapias de choque, para qué ir poco a poco.
Fuimos a una discoteca, primero la música era más chunda chunda pero luego cambio a latina. La pasamos bien 🙂

El jueves aprovechamos el festivo y que nos habíamos ido pronto a casa y Lucía y yo bajamos a Barranco a ver el Pacífico, la plaza. Esa mañana no nos perdimos, pero sí cruzamos un portal mientras nos entrevistabamos para el blog de ONGAWA y un chico nos pidió fuego y nos contó no sé qué de una recta… No pregunten. Acabamos en el Rústica comiendo un buffet de comida criolla. De momento mis comidas favoritas son chicharrón de pollo, sangrecita y ¡¡¡Juan Sabroso!!! un dulce q puedo comer y me encanta! Es como unas natillas de boniato ^_^

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La playa en Barranco

A la noche después del pateo pensábamos ver una película, pero claro estábamos en semana de celebración de cumpleaños y mi entrenamiento así que tocó salir aunque trabajábamos al día siguiente. Más Hostel y después a Help una peña donde los jueves hay música en directo. Nos fuimos antes de que empezara el concierto pero el sitio me encantó. Prometo volver!

El viernes tocaba trabajar solo estábamos en la oficina María, Lucía y yo. El día nos rindió y con la calma aprovechamos para debatir y aprendí mucho con las historias que contaron sobre Perú. Me encanta mi oficina ^_^ En el entrenamiento toca más Hostel, gente por conocer y discoteca otra vez.

El sábado yo trabajaba  y al terminar a la 1h de vuelta al Hostel a almorzar y continuar el entrenamiento. Terminamos el día en una discoteca frente al mar en Barranco. Creo que pasé el entrenamiento, quizás no con nota, pero sí con mención especial.

El domingo fue día de descanso, paseo y skype. Me dijeron que tengo acento peruano… aunque acá no lo aprecien, por allá ya van notando cambio. A ver si un día puedo hacerme pasar por local.  Ahhh y aviso que ya llevo desde el domingo sin perderme en Lima!! Let’s go!

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La barra del hostel

 

Diario de viaje: Segundo día en Lima.

24 de abril

6am ya estoy totalmente despierta. Hoy tengo que ir al consulado a darme de alta como no residente y pedir el voto por correo. Efectivamente me faltaba un papel y tengo que volver mañana, ya estoy inscrita como no residente pero no tengo el voto por correo. He ido al consulado andando y bueno la avenida por la que he ido me ha agobiado mucho. Tanto lío de tráfico y bocinazo ha sido demasiado para mi tan temprano. Mañana me pondré los cascos con la música a ver si así sobrevivo.
La mañana en la oficina ha ido bien, y por la tarde curso otra vez. A las 5:30 me ha dado el bajón otra vez pero después del curso he ido con Lucía y Elvira (otra compañera de la oficina, con la que trabajaré más directamente) a tomar algo y se me ha pasado, y eso que no he tomado pisco sour! Ha sido genial escuchar las historias de estas dos limeñas (porque para mi Lucía es una limeña ya). Habrá que ir un día al teatro!

Ya me voy siendo más entera en Lima. Siempre digo que los aviones viajan más rápido de lo que a veces puede hacerlo nuestra mente. Y estos días lo que yo pensaba que era cansancio era también un poco de que no había terminado de aterrizar. Ya empiezo a hacer planes y pensar en cosas que hacer dentro y fuera de la oficina. Step by step. Ahora (23:30h) a dormir, a ver a qué hora amanezco mañana.

La avenida un momento en el que han desaparecido los coches

La avenida un momento en el que han desaparecido los coches

 

Vistas desde el aula del curso

Vistas desde el aula del curso

Tomando algo :)

Tomando algo 🙂

¿A qué suena esta casa?

Recuerdo ser pequeña, despertar por la mañana y quedarme muy quieta a atenta a los sonidos que llegaban. Repasaba cuarto por cuarto, sonido por sonido, para saber quién estaba despierto y qué hacía. Si escuchaba pasos me concentraba para saber quién venía. Había pasos crudos, otros más contundentes, otros más despreocupados. Y luego ese traqueteo, ese ritmo distinto a todos los demás.

Con los años he desarrollado un sentido especial para esto. Y sigo escuchando. Aprendiendo pasos y analizando los sonidos de las casas por las que paso. Sigo quedándome un rato en la cama a escuchar lo que la casa me cuenta.

Cuando vuelvo  a esta casa llena de sonidos “familiares” son los sonidos los primeros que me cuentan cómo ha ido todo mientras no estaba por aquí. Y cómo siempre algo ha cambiado. Me gusta saber que algo ha cambiado, porque eso significa que el mundo sigue girando esté yo o no y me siento menos culpable por abandonar el barco.

Así que esta que es mi casa por temporadas ya no suena igual que cuando me fui por última vez. Y aquel ritmo ya distinto ha cambiado un poco más. Ahora cada paso ya no lo marcan dos golpes sino tres. Ahora un golpe de bastón acompaña a esos pasos. Sabía que ese bastón había entrado en casa pero no podía saber cómo iba a afectar a mi mundo. Y ahora lo sé y cada golpe es un recordatorio de lo importante.

Besayuno

Despierto en esta casa donde no funcionan los números del mando y me peleo con ellos demasiado temprano hasta que me dejan ver a Luke sonriendo. Sonríe como nunca le había visto solo porque Lorelai está al otro lado del teléfono. Ella le sigue las bromas y deja claro que no se aguanta las ganas de verle, a su manera claro. Han escrito su código hace años pero hasta ahora no lo han usado en todo su sentido.

Luke lleva años preparándole el desayuno a Lorelai, los mismos años que hace que a ambos les sobra el mundo alrededor cada vez que se ven. Todas las veces que él le sirve café y ella le mira absorta para volver la cara al segundo porque no quiere entender lo que pasa y entonces él se va corriendo de su lado porque tampoco quiere entender. Y lo que ocurre es que cuando están juntos todo lo demás desaparece y todo encaja y sonríen. Luke lleva años aguantándose las ganas de abrazarla y subir con ella a su habitación cuando ella llega a la hora de cierre del bar. Con toda su tormenta de caos y gritos. Lorelai siempre lleva su tormenta allí porque él es su ancla. El bar de Luke es su amuleto mágico, Luke es su dosis de magia. Porque solo la magia puede explicar el efecto del uno en el otro. Lorelai le empuja constantemente al precipicio sin dejar de darle la mano. Solo Lorelai puede conseguir que Luke pinte su bar y le explique donde están las marcas que hizo su padre para medirle cuando era un niño. Y vuelve a ser un niño y solo quiere acurrucarse con ella. Pero claro él es Luke, y ella Lorelai. Él es áspero y sin sentimientos. Ella un alma libre y singular. Son solo corazas y fachadas. Nadie en ese pueblo se quiere como ellos se quieren. Nadie se mira como ellos se miran. Nadie se grita como ellos se gritan. Nadie se calma como ellos se calman.

Gracias a Beatriz por el título y los retoques.

Reconciliandome con la Música

No os lo creeréis pero llevaba un tiempo que la música y yo no nos sentíamos cómodas juntas, nuestra relación no iba bien. Ninguna canción parecía la adecuada para ningún momento. Cuando algo funcionaba, no era capaz ni de terminar el disco, yo que soy de discos. Pero bueno sabía que todo se debía a una cuestión de momentos.

Después de una conversación tuitera con Adrían Usero me dí cuenta de que necesitaba sonidos nuevos a los que asociar momentos nuevos. Pero, aunque esto es cierto, la canción que me hizo reconciliarme con la música fue esta que sonó sin previo aviso en mi mp3: