El molinar – Albacete

Hoy os voy a mostrar un sitio precioso en la provincia de Albacete, que había olvidado. Creo qué lo había olvidado por que me enamoré tanto de ese sitio que si no lo olvidaba tenía que irme allí de okupa para siempre.

Se encuentra a algo más de una hora de Albacete, ya pegando a Valencia, de hecho es más conocido por valencianos que por albaceteños. Para llegar tienes que llegar hasta Villar de Ves (pueblo al que pertenece) y cruzar el río y meterse en plena naturaleza. Cuidado que el acceso es por pista de tierra y es muy fácil pasarse la entrada al poblado.

Es un poblado abandonado, este surgió para que vivieran los trabajadores de la central eléctrica que había. Al cerrar la central la gente abandonó el lugar  y en su reciente historia unos chicos se quedaron con las casas y las han arreglado como albergue y casas rurales. Una cosa curiosa es que lo que era la iglesia es ahora el comedor del albergue. La verdad que la web del albergue está desactualizada y me que lo mismo han cerrado…

Es un lugar perfecto para ir de senderismo, desconectar de todo y pescar.

Mi visita fue hace 5 años y no tengo nada más que estas fotos decentes:

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León y Astorga en un fin de semana

Castilla y León es una de las comunidades que tengo abandonadas y espero poco a poco ir completando la visita. Esta vez tocó León, en el mes de junio celebran las fiestas de San Juan y San Pedro, así que aprovechamos la visita para turismo musical y cultural.

Esta vez iba acompañada y subimos en coche, en Madrid evitamos el peaje para pasar el puerto de Guadarrama, y a la subida bien, a la vuelta pillamos tráfico, pero no sabemos como estaría el tunel para comparar. Con tráfico fluido fueron 30 min subirlo más o menos. Con atasco sería 1 hora, y luego pillamos otro atasco ya en la entrada a Madrid por la A6.

Nos alojamos en la Pensión Sandoval, y no os desaniméis por lo de pensión, porque está entre los mejores alojamientos en que he estado. A muy buen precio 20€ noche por habitación individual. El edificio está en el barrio húmedo, pero no en todo el meollo, así que más o menos podéis aparcar cerca, hay una pequeña zona blanca detrás de un surtidor de gasolina y sino por el paseo de más abajo -zona azul 1,25€ por 2 horas-. Y aunque por fuera es un poco antiguo dentro está todo reformado, suelo de parqué (un poco ruidoso), 2 baños completos y una cocina grande totalmente equipada que puedes utilizar. Os pillará cerca todo, de todas formas León no es grande, y todo limpísimo y gran trato de Teresa (madre) y Ana (hija). Ellas viven arriba así que si necesitas algo y no están en la oficina solo prueba a tocar el timbre que si lo oyen bajan y sino llama al teléfono y lo cogen arriba.

Nosotras llegamos a la ciudad el viernes por la noche, aún siendo fiestas pudimos aparcar muy cerca y de la pensión nos fuimos directas a la Plaza Mayor, solo ir bajando y llegas. Como íbamos de concierto había que gestionar la cena, vimos a unas chicas con cucuruchos de patatas fritas y preguntamos. Pues acabamos en el Flechazo, por la calle que sale detrás del Ayuntamiento a su derecha. Es un bar donde venden los cucuruchos para llevar, picantes o normales, son muy típicas allí estas patatas por lo que vimos.

El concierto era de Fabián, un leonés muy ilustre para nosotras, y tras él a visitar la noche leonesa. Estuvimos en el Rock Circus, arriba es muy pequeño pero abajo está bien y la música nos gustó. Los bares que son de tapeo y vinos cierran sobre las 23:30 y se hace la transición a los pubs que están en la misma zona para seguir de fiesta.

El sábado tocaba turisteo puro, primero visita a la oficina de turismo que está en la paralela de la Avenida de la Independencia, a su derecha si dejas a tu espalda el parque de San Francisco. Lo más interesante para ir es por coger los horarios y ya empezar la visita por esta plaza.  Y a partir de aquí callejear, sus calles son preciosas con plantas en todos los balcones, calles con historia como la Calle Matasiete. Verás unas huellas por todo la ciudad –además de las conchas del camino de Santiago- son el recorrido de la ruta romana (la cual puede hacerse guiada y visitar criptas y demás, nosotras no la hicimos).

Nuestra visita de la mañana consistió en:

  • La casa Gaudí con estatua del propio Gaudí en un banquito sentado haciendo sus diseños.
  • Mercado de Abastos donde se pueden comprar embutidos del Bierzo y botillo envasados al vacío y algo para comer o cenar en la pensión. El sábado en la plaza Mayor había mercado de verduras pero no sé si es todos los sábados.
  • Basilica de San Isidoro, la entrada es gratuita y los sábados por la noche hay un espectáculo de luz y sonido con dos pases -a las 23 y a las 23:30-, para verlo mejor situarse en la parte derecha mirando de frente a la iglesia y no muy cerca para ver todo, hay una terraza que creo que es el sitio ideal. En León hace frío así que ir preparado para estar en la calle parado media hora o más. Más info aquí.
  • Parque del Cid, debe ser uno de los sitios que más paz den de la ciudad pero lo vimos con niños y juegos que también tiene su punto. Y bueno ya os dije que para nosotras Fabián era un leonés muy ilustre, y en su ciudad lo saben y ya le han preparado la estatua para cuando sea mayor -adivina que foto es del slide- (perdona la broma jiji).
  • La muralla y sus puertas que irás cruzandolas durante el paseo.

Y ya tocaba parada de pinchos y vinos, aquí las tapas hay que pedirlas a parte de la bebida y cuestan unos 6€. Estuvimos en el Mesón San Martín, pero no lo recomendamos, muy lento y la tapa medio hecha. Luego fuimos al Bar Parrilla (Casa Cazurra) y allí genial. Recomendamos los pinchos a la parrilla. La ensalada de puerro y pimiento es eso, puerro y pimiento y no nos triunfó… no sabemos tampoco que esperábamos.

La visita a las vidrieras de la catedral la dejamos para la tarde. La visita a la Catedral por dentro son 5 €, pero recomiendo (y a nosotras nos recomendaron así antes de ir) hacer la visita a las vidrieras que es el verdadero misterio. Son 3€, subes a una plataforma en la parte trasera de la Catedral desde donde ves la propia Catedral por dentro. La visita es guiada así que hay unos horarios durante la mañana y la tarde, se accede por la parte izquierda de la catedral.  Te contarán la historia de las vidrieras y su restauración. ¡Pobres vidrieras toda su vida contrayéndose y dilatándose!

Después recomiendo paseo por el rio Bernesga, es más bonito por arriba que por abajo, pero abajo tiene esculturas de animales, ¡VACAS! Al llegar al puente de piedra flanqueado por leones puedes salir del paseo y adentrarte en la ciudad para llegar al parador nacional de San Martín. Es un convento, que tras diversos usos ahora es una iglesia –que no visitamos porque había boda- y el parador. Si entras y pides permiso puedes ver el claustro. ¡Mira que me gusta a mi un claustro! Y ya terminar el pateo en el MUSAC, la entrada son 5€, aunque no vayas a pasar a las exposiciones el edificio es bonito. Los colores de la fachada están sacados de los colores de las vidrieras de la Catedral, pero no sabemos si antes de la restauración o después.

De aquí nos fuimos a casa (la pensión que hicimos nuestra casa) para descansar y cenar algo antes de la proyección en San Isidoro. Por la noche estuvimos en el Gargantua donde nos encantó la música en plan rock en español, después en el Delicatessen y por último en el Cracy aunque este es más para la primera –lo hicimos al revés-.

El domingo nos quedaba poco por ver de León y fuimos a Astorga. Para ir en coche tomar la nacional, no la autopista que son 5€ de peaje y no vale la pena, por la nacional son 30 minutos y no había tráfico. Allí dejamos el coche en un descampado pegado a la ciudad. Aquí paseando por las calles veréis los restos de la ciudad romana frente a una de las iglesias, la catedral, el palacio episcopal y otra casa de Gaudí con estilo harripotesco. En la Plaza Mayor podéis comprar dulces, los pasteles de hojaldre de mantequilla están de vicio (una caja normal 4-5€), caramelos y pan de verdad. Nosotras tomamos un bocadillo en una cervecería y vuelta para León y para casita. No sin antes paseo en coche buscando la salida y viendo lo que nos quedaba ^.^

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Pontevedra en una semana – Segunda parte

Cangas

Lo mejor para llegar desde Vigo es en el puerto marítimo coger un barco – 4,10 i/v-, las taquillas están en un edificio que pone algo de portuaria en mitad del muelle. Son 20 minutos el trayecto y hay mucha frecuencia en ambos sentidos. Los viernes es el mercadillo y está muy bien, yo me compré un vestido J.

Al llegar encontrarás lo primero la oficina de turismo donde te pueden dar un mapa y algo de información, me entretuve en el mercadillo y no me dio tiempo a ver la iglesia.

Para comer o tomar un vino puedes ir al paseo en las callejuelas. A mi me gustó el que hay junto a la iglesia. Y por la tarde playa, que ¡¡al fin salió el sol!!

Pontevedra

Desde la estación de bus, o de tren que están juntas, es un paseíto lo que tienes hasta el centro. Entre medias hay un bar con terraza a un parquecito que me encantó. Pero sin duda antes de empezar el turisteo, en la plaza Peregrina tomate algo en el café Moderna, entra es muy visitable. La oficina de turismo está al principio de la Alameda junto a las ruinas de Santo Domingo. El chico de la oficina es muy eficiente, como el puesto es pequeño nos reunía en la puerta y nos lo contaba a todos a la vez.

Con las indicaciones ya dadas a comenzar la ruta, lo que más me gustó fueron las ruinas, ver la iglesia abierta. Visité el CITA, Centro de Interpretación de las Torres del Arzobispado, donde comprender la fundación de la ciudad y su organización, también recomendable. Hay muchas plazas y terrazas donde tomarte unos vinos y comer, ñam ñam.

Después de visitar el casco y comer por la zona, fui a dar un paseo por la zona de la plaza de toros.

Pontevedra es una de las ciudades que más me ha gustado.

 Islas Ciés

Paraíso natural… una vez dicho esto lo demás sobra. Pero aún así os diré que el camping está muy bien acondicionado y organizado. Con duchas y aseos en buenas condiciones. Playas increibles, paz por todos los lados. Hay dos bares, nosotras preferíamos el que está más alejado del camping, dedicimos que era el mejor lugar de toda la isla. Por las mañanas desayuno relajado, playita hasta la tarde y después de la ducha nos ibamos de ruta por la Isla a ver el atardecer…

¡No hay mejor despedida de Galicia y sus gentes!

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Pontevedra en una semana – Primera parte

Estuve durante una semana en la provincia de Pontevedra, a continuación los lugares que visité 🙂

Vigo

Si llegas a Vigo en bus en la misma estación puedes cober un bus urbano – al final del andén está la parada y recorridos-. Si te alojas como yo en el Albergue te vale cualquiera que vaya a Plaza América, de ahí por Avda. Castrelos a la izquierda está la calle del albergue. Si llegas en tren si sales a la calle justo delante está la parada de bus, el C2, C23 y C4C te llevan a la Plaza América también.

El Albergue está bien, aunque lejos de todo, pero los autobuses funcionan bien y en 30 minutos andando estás en el casco. Es una residencia de estudiantes durante el curso y en verano está bajo mínimos de personal, pero el trato es bien, todo está limpio, pero no puedes utilizar la sala de ordenadores.

En la oficina de Turismo, junto al mercado de Pedra – los kioscos de turismo y otra oficina no funcionan- te darán un plano con un recorrido para conocer la ciudad. Cuidado, Vigo es bastante grande y el recorrido que proponen es un pateo exagerado – para mi gusto-. Así que mejor hacer zonas, y los monumentos de las plazas y rotondas puedes verlos desde el bus de un lado a otro, o cuando te pillen cerca. Para mi lo más destacable fue el Castro. Fui en una mañana muy lluviosa y nublada, así que cuando comencé a subir el monte tenía un aspecto de peli de miedo. Pero al fin logré llegar al castro, y perderme por los muros y miradores – no había mucho que mirar por las nubes- . Luego a la bajada hay una zona de interpretación, la entrada es gratuita, donde puedes conocer un poco más de la vida allí. Después puedes perderte por las calles del casco Bello, como ellos le llaman y tomar unos vinos en la plaza o unas ostras en la zona del mercado en una terraza.

Baiona

De Vigo a Baiona hay bastante combinación de bus, que puedes tomar en la estación de bus, pero también tiene algunas paradas por la ciudad, mirar paradas que pone Atsa. El bus te deja en el paseo marítimo, cerquita del punto de información turística, solo anda hacie la zona amurallada. El chico que me atendió me encantó, porque te daba una explicación personalizada. A mi me animó a hacer la visita alrededor de la muralla, ya que las vistas eran lo mejor. Acertó. Verlo por dentro cuesta 1€, para hacer la ruta por cuera entra por la puerta y a la derecha hay un paso de solo peatones y ya sales a la senda. Después de dar la vuelta completa te recomiendo perderte por las callejuelas y buscar el camino que sube al monte para ver las vistas. Al inicio hay una fuente, coge agua, la subida es casi sin sombre y bastante empinada, pero no te llevará mucho rato. Allí hay una “imagen-torre”, un kiosco y mesas para domingueros. A la bajada visité las iglesias de la ciudad, y tomé el bocata en el parque junto al mar, donde está la capilla, el sitio me encantó.

Con las pilas cargadas tocó la segunda recomendación de la oficina, la zona de humedal donde se pueden ver aves acuáticas. Pero no era época y no llevaba prismáticos, aun así me gustó el paseo y hay paneles con información sobre la fauna y flora de la zona. Está justo al pasar el camping, yendo hacia Nigrán. Los buses de Atsa paran en varios puntos, así que desde ahí fui hacia Nigrán que ya estaba cerca y busqué una parada.

Tui

También te llevan los buses de Atsa, con bastantes horarios. Te dejan junto al puesto de información turística. El jueves es el mercadillo, y los miércoles en Valença – para llegar solo hay que cruzar un punte-. Las capillas aunque estén cerradas tienen una reja para poder verlas por dentro, las iglesias cierran a medio día y no sé a que hora abren por la tarde. Al llegar lo primero que hice fue visitar la Catedral de Santa María – cerraba a las 14h y volvía a abrir a las 17,30h-, donde merece la pena pagar para visitar el claustro, la torre y los patios, y disfrutar sus vistas. Piérdete por sus calles, no lo dudes tienen un encanto especial con los balcones floridos. Después un paseíto por la ribera de la ría, y si acompaña el tiempo hay zona de baño. Pero deja tiempo para visitar Santo Domingo y el su parque con preciosas vistas. Paseando llegas hasta Santo Bartolomé, está fuera del casco y verás las casitas, si están muy abandonadas, cuidado te puedes haber pasado. Otra vez hay cerca paradas del bus sin tener que volver al centro.

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Orense – la desconocida

Al menos yo en la distancia, nunca creí que Orense me fuera a gustar tanto. Visita imprescindible a las pozas con aguas termales y las calles del casco antiguo. Unos vinos de la tierra son lo más recomendable para conocer el ambiente de la ciudad, que es uno de los que más me ha gustado.

Hay pozas en el interior de la ciudad – de pago- y a las afueras gratuitas. Además junto a estas últimas hay un balneario donde por 5 € puedes hacer el dos circuitos de agua, durante 2 horas. Los circuitos son el celta, más movidito, y el japonés, más relajante. Pero he descubierto que los spas no son para mi… L

Después decubrimos que la provincia en sí tiene mucho que ofrecer. Circuito por la “Ribiera Sacra” y los cañones del Sil. Se necesita coche y hacer varias paradas para ver monasterios e iglesias románicas y los miradores a los cañones.

Después de tanto turismo tocaba jornada de relax, esta vez en O’Barco de Valdeorras. Pueblo moderno, grande dentro de la comarca con un precioso paseo por el río y se puede hacer una ruta para ir a un pueblo cercano, pero las fuerzas no me acompañaban.

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Kultura Quente – de festival por Galicia

Es un festival de música y más que se celebra en el mes de julio en Caldas de Reis, Pontevedra. Resultó bien, conciertos moviditos y buen ambiente. Los descubrimientos fueron David Fonseca y The Jim Jones. Como siempre fue imposible ver a Tachenko. Y en este festival también estaba Intermon Oxfam con su campaña Robin Hook. Como festival me pareció que estaba muy bien organizado todo y cómodo, y la calidad de los conciertos genial, a un precio razonable (25€).

El sábado aprovechando que la Illa de Arousa está muy cerca fuimos a las jornadas de exaltación a la navaja, las indicaciones para llegar son un poco difusas, tuvimos que preguntar para llegar. Las navajas riquísimas, interesante que en verano todos los días en la Galicia hay alguna fiesta de exaltación a la comida, ñam ñam, ¡cómo se cuidan! Después siesta en la playa, hay una zona en la isla que es parque natural, una playa está junto al parking – privado, 2€ por aparcar- pero si puedes acércate andando – o en bici- a las calas que hay dentro del parque. También hay un camping.

Por la noche en Caldas de Reis fuimos a cenar en un sitio precioso junto al puente en la ribera del río, “Taberna O’Muiño” en la terracita. Por otro lado, nos alojamos en un motel de carretera. Gran experiencia, hasta ponen condones en el baño.

El domingo dimos un paseíto para ver el pueblo despacito, bocatas/hamburguesas en el bar que hay en la esquina de la calle que lleva al recinto – recomendación-. Y después fuimos a las pozas a chapotear un poco.

 

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