Diario de viaje: Segunda semana en Lima

La segunda semana en Lima fue la del entrenamiento y los portales a otras dimensiones. Disfruten y dosifiquen la lectura!

El lunes parecía ser un día de oficina normal. Empezó con reunión y siguió con trabajo, ya cada día más centrada y productiva. Después Lucía y yo fuimos a ver un depa (piso) para alquilar en el mismo barrio de la oficina. Llegamos bien, el precio del piso al final era más de lo que tenemos de presupuesto así que nada, aunque nos gustó. De camino al óvalo (rotonda) de Miraflores para coger la combi vimos un starbucks que a Lucía le encantan. Paramos a tomar algo relajadamente y  hasta aquí todo bien y normal. Pero al salir del café entramos a un portal a otra dimensión y en lugar de andar hacia el norteste acabamos al sur… No entendíamos. Ambas convencidas de que íbamos bien tardamos en darnos cuenta del error y cuando vimos que llegábamos a Barranco ya preguntamos dentro de no creernos donde estabamos. De camino a casa sin entender cómo habíamos llegado allá temíamos haber viajado en el tiempo y estar quizás en el 2017.

El martes aún siendo martes fue un día normal y a la noche descansé porque sabía que el miércoles habría fiesta e iba a necesitar guardar energías.

El miércoles comenzó uno de mis retos de la semana hacer una copia de las llaves de la oficina. Dos eran normales así que sin problemas pero otra era de las de seguridad. Para esa primero me dijeron en un sitio que no la tenían. En el siguiente me dijeron que sí y que me hacían factura así que perfecto. Les pregunto el precio y me dicen 2 soles las pequeñas 20 soles la grande. Genial! está dentro de lo que me han avisado en la oficina que me deben cobrar. Pues les doy las llaves y al llegar a la grande el chico empieza a dar vueltas a una cesta con llaves para hacer copias… Y otra vuelta, y venga vueltas. Pues resulta que no tiene llave para hacer la copia porque la llave se encuentra en el expositor que está cerrado con llave y la llave solo la tiene el dueño que no está allí. Tardé en que me explicaran que pasaba y aún me decían que el dueño llegaría ya. Pero al final pedí que me hicieran la factura de todo y que el viernes me pasaba para hacer la grande. Y aquí es cuando de repente la grande pasa a costar 25 soles… me planté y conseguí que me mantuviera los 20 y pusiera eso en la factura. Cuando el viernes llegué a hacer la copia resultaba que el dueño tampoco estaba y que seguían sin tener a mano la llave para copiar, después de esperar un buen rato apareció ahora sí el dueño abrieron el expositor y me hicieron la copia!!!! yujuuuu pero aún no podía cantar victoria. Me faltaba cancelar (pagar) esa copia y otra vez me dice que 25, y otra vez que me planto y digo que no, que la primera vez me dijo 20 y en mi factura ponía eso, que no era negociable… y al fin fueron 20. Soy muy gringa (guiri) por acá, todos me dicen que tengo acentazo y pinta. Así que paciencia!

El miércoles por la noche empecé mi entrenamiento limeño coincidiendo con el cumpleaños de una amigo de Lucía. La noche empezó bien con los previos (quedar a beber antes de ir a la discoteca… Botellón más o menos) en un Hostel!!!! ^_^ Y el Hostel resulta que se llama “Flying dog”. Genialoso todo! Y empezamos a jugar a los dados y cartas mientras bebiamos, la noche empezaba fuerte, pero el jueves era festivo y lo mejor son las terapias de choque, para qué ir poco a poco.
Fuimos a una discoteca, primero la música era más chunda chunda pero luego cambio a latina. La pasamos bien 🙂

El jueves aprovechamos el festivo y que nos habíamos ido pronto a casa y Lucía y yo bajamos a Barranco a ver el Pacífico, la plaza. Esa mañana no nos perdimos, pero sí cruzamos un portal mientras nos entrevistabamos para el blog de ONGAWA y un chico nos pidió fuego y nos contó no sé qué de una recta… No pregunten. Acabamos en el Rústica comiendo un buffet de comida criolla. De momento mis comidas favoritas son chicharrón de pollo, sangrecita y ¡¡¡Juan Sabroso!!! un dulce q puedo comer y me encanta! Es como unas natillas de boniato ^_^

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La playa en Barranco

A la noche después del pateo pensábamos ver una película, pero claro estábamos en semana de celebración de cumpleaños y mi entrenamiento así que tocó salir aunque trabajábamos al día siguiente. Más Hostel y después a Help una peña donde los jueves hay música en directo. Nos fuimos antes de que empezara el concierto pero el sitio me encantó. Prometo volver!

El viernes tocaba trabajar solo estábamos en la oficina María, Lucía y yo. El día nos rindió y con la calma aprovechamos para debatir y aprendí mucho con las historias que contaron sobre Perú. Me encanta mi oficina ^_^ En el entrenamiento toca más Hostel, gente por conocer y discoteca otra vez.

El sábado yo trabajaba  y al terminar a la 1h de vuelta al Hostel a almorzar y continuar el entrenamiento. Terminamos el día en una discoteca frente al mar en Barranco. Creo que pasé el entrenamiento, quizás no con nota, pero sí con mención especial.

El domingo fue día de descanso, paseo y skype. Me dijeron que tengo acento peruano… aunque acá no lo aprecien, por allá ya van notando cambio. A ver si un día puedo hacerme pasar por local.  Ahhh y aviso que ya llevo desde el domingo sin perderme en Lima!! Let’s go!

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La barra del hostel

 

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Diario de viaje: Segundo día en Lima.

24 de abril

6am ya estoy totalmente despierta. Hoy tengo que ir al consulado a darme de alta como no residente y pedir el voto por correo. Efectivamente me faltaba un papel y tengo que volver mañana, ya estoy inscrita como no residente pero no tengo el voto por correo. He ido al consulado andando y bueno la avenida por la que he ido me ha agobiado mucho. Tanto lío de tráfico y bocinazo ha sido demasiado para mi tan temprano. Mañana me pondré los cascos con la música a ver si así sobrevivo.
La mañana en la oficina ha ido bien, y por la tarde curso otra vez. A las 5:30 me ha dado el bajón otra vez pero después del curso he ido con Lucía y Elvira (otra compañera de la oficina, con la que trabajaré más directamente) a tomar algo y se me ha pasado, y eso que no he tomado pisco sour! Ha sido genial escuchar las historias de estas dos limeñas (porque para mi Lucía es una limeña ya). Habrá que ir un día al teatro!

Ya me voy siendo más entera en Lima. Siempre digo que los aviones viajan más rápido de lo que a veces puede hacerlo nuestra mente. Y estos días lo que yo pensaba que era cansancio era también un poco de que no había terminado de aterrizar. Ya empiezo a hacer planes y pensar en cosas que hacer dentro y fuera de la oficina. Step by step. Ahora (23:30h) a dormir, a ver a qué hora amanezco mañana.

La avenida un momento en el que han desaparecido los coches

La avenida un momento en el que han desaparecido los coches

 

Vistas desde el aula del curso

Vistas desde el aula del curso

Tomando algo :)

Tomando algo 🙂

Diario de viaje: Aterrizaje en Perú.

Al menos estos primeros días estoy escribiendo un diario de viaje de esta aventura que me ha traido a Perú para los próximos 6 meses. Habrá un blog oficial donde contaré la parte más del proyecto que he venido a hacer aquí. Cuando empecemos a escribir os lo compartiré por aquí. De momento empiezo con lo que fue el viaje y mi primer día en Lima.

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Roll the dice

21 de Abril.

Comienza la aventura de verdad. Toca madrugar y con la ayuda de Carmen hago 2 trasbordos para llegar al aeropuerto. No creo que vaya muy cargada para un viaje de 6 meses pero gestionar 2 maletas y una mochila a la espalda por las escaleras de la línea 6 tiene su aquel. Y esto para mi es el inconveniente de un día. La línea 6 y la accesibilidad están reñidas. En el aeropuerto toca hacer checkin, por si os pasa si vuelas a Estados Unidos a hacer una conexión hay que poner como dirección allí: “Transit to ciudad destino“. Ah y si alguien me prestó algo para el viaje que lo guarde como secreto de estado porque le dije al chico de la facturación de maletas que todo era de mi propiedad. Y lo mejor! pude coger asiento de ventanilla para mi primer vuelo transatlántico!!!!

En el avión tenía al lado a un chico con cara de estar griposo y yo me pasé el vuelo pidiendo zumo de naranja para ver si así no me lo pegaba. El azafato nos dijo que parecíamos una pareja de recién casados y yo pensé que si normalmente las parejas de recién casados tienen tan pocas muestras de afecto como nosotros… o sea 0.

Lo mejor del vuelo sin duda fue el aterrizaje sobre Miami. Vistas geniales, la sensación de planear sobre la ciudad. De que casi te rasquen la barriga los rascacielos y entonces… tomar tierra!! y el paseito por las pistas hasta la terminal me encanta es como un abrazo largo. Me gusta volar ^_^

En Madrid seguía lloviendo

En Madrid seguía lloviendo

En el control me tocó el Cadete Larvell “Ruiditos” Jones de loca academia de policía y le hacía gracia pensar que me iba a pasar 6 meses recorriendo Perú con la mochila, así que mi primera impresión de EEUU fue divertida y relajada.

Como había conseguido dormir en el avión al llegar a Miami a las 3pm tenía batería vital para aguantar hasta la 1am que salía mi vuelo a Lima. Así que ¿qué mejor que bajar a Miami Beach a mojarme los pies? Nunca pensé que iría a este lugar, nunca lo soñé ni estaba en mi lista de sitio que quiero visitar, pero así es el mundo gira y gira y acabas comiéndote las ganas de meterte en el agua de las playas de Miami Beach. Porque claro, no se me ocurrió echar el bikini en la mochila y encima ¿qué hacía con la mochila si me metía al mar?…

Miami Beach

Miami Beach

Antes de que se me acabara la batería vital fui a dar un paseo y acabé cenando en el Tropical Beach Cafe tomando mi primera cena americana con un buen guiño a Irlanda, sandwich de beicon y té. Sitio recomendable y muy auténtico. Y ya solo podía ir de vuelta al aeropuerto para tumbarme un poco y descansar, aunque me duró poco la siesta porque empezó a llegar todo el mundo a la puerta de embarque. Así que me hice pasar por aficionada al baloncesto y me puse delante de una televisión en un intento de no dormirme y no perder el avión. El segundo vuelo fue de dormir y dormir era mi noche después de un día muy muy largo, de 31 horas si no me he liado con los husos horarios.

 

Cena americano-tropital-irlandesa

Cena americano-tropital-irlandesa

22 de abril.

Comienzo el día despertando en un avión mientras aterriza en una ciudad a oscuras, dicen que es Lima, todavía estoy muy dormida como para enterarme de nada. En el baño primer aviso de que tengo que desaprender muchas cosas. El papel higiénico no se tira en el retrete sino en una papelera a parte. Una vez recupero mi equipaje y tengo mi visado de 6 meses salgo a buscar a César, el taxista que debe recogerme… Pero como todo no podía salir perfecto en este viaje el señor se confunde de vuelo y aparece una hora después y con un cartel con el nombre de la calle a la que debe llevarme en lugar del mío. Menos mal que ya me había despertado y caí en la cuenta!! César fue un primer contacto con Lima genial. Escuchaba música pop religiosa y me fue contando cosas de la ciudad. Me llevó serpentenando por la ciudad mientras cogía el teléfono y pitaba a otros conductores. Pasamos cerca del Pacífico, aunque no pude verlo por la bruma. Lo de la calma de la que me habían hablado no la veía por ninguna parte 🙂

Al llegar a casa me esperaba Lucía y María, una de las dueñas de la casa donde viviremos el primer mes. Lucía es la otra voluntaria de ONGAWA con la que comparto experiencia, albaceteñas en Lima! Y en casa ducha y a la oficina para evitar el jet lag. Como justo comenzaba por la tarde el curso del programa en el que estoy trabajando el trabajo fue todo preparar logística para el curso, ir a cambiar dinero y hacerme el chip telefónico (la sim peruana) y ya al curso. Para ir cogimos un taxi y me monté delante… Me encanta vivir la formula 1 en primera fila 😀

El curso empezó bien pero a las 4 entré en saturación y me fui para casa. Solo llevaba unas horas en Lima y sabía coger un combi (bus urbano), paré a hacer la compra y llegué a casa! Me sentía ya en casa y feliz por moverme sola sin mapa ni problemas.

Lo que más me quedó del primer día en Perú fue que eso de la calma de la que me habían hablado es relativa. Cero para conducir y para trabajar. También en mi primera noche en Perú me di cuenta de lo que significa vivir a 7 horas distancia en husos horarios de España. Ahora que yo estaba fuera de la oficina y con ganas de hablar en España estabais durmiendo. Así que a las 9:30 me pudo el agotamiento y me quedé dormida. Mañana sería más.

23 de abril.

5am ya estoy totalmente despierta, el día va a ser muuuuy largo.

Lo empiezo con una reunión de casi 2 horas para repasar el planning y empezar a situarme y a trabajar. El trabajo que voy a realizar aquí me gusta y después de los 3 días de formación que tuve en Madrid antes de venir ya estoy totalmente metida en el proyecto. A la 1pm para mi 8pm en España hago el primer skype con mi familia. Desde que salí de Albacete no me han visto la cara ni escuchado. Solo los whatsapps informando de por dónde iba.

Después comí con mis compañeras que estuvieron hablando de bailes típicos y fiestas locales. Me paso el día preguntando que significan las palabras y qué es eso de lo que hablan. Estoy intentando hacer un diccionario! A las 4:30 pm mi cabeza casi se satura. Pero conseguí sobrevivir con unas galletas y cambiando de tarea. Así que a las 6 y algo salí de la oficina con Lucía y fuimos a hacer la compra y a casa. Esa noche bajé a la cocina a cocinar algo y estuve de charleta con las dueñas, un día os hablo más despacio de ellas y la casa, todas son geniales 😀
Para mi segunda noche tocó película para evitar dormirme demasiado pronto y a las 23.30 cerré los ojos con la esperanza de despertarme a una hora normal…

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La oficina

Esa canción

¿Pero si Él no lo siente cómo lo va a transmitir? Vacio. Él solo siente el vacío. Un corazón mecánico que late por necesidad. Y un monstruo aparece entre las flores. Nadie le esperaba, pero nadie se asusta al verlo. Él canta. Ella bebe. Ahora el guión dice que cierre los ojos. Pero Él sigue sin sentir nada. Aporrea la guitarra. Nada. Y aún con traje parece desaliñado.

Ella aplaude y mira confusa a su alrededor, ¿nadie nota el vacío? Así que agotada empieza una lista de lo que necesita para salir de allí. Qué echar en la mochila, qué asuntos dejar cerrados, qué ruta ha de tomar para que el vacío no la alcance.

Él usa el humor para huir delante de todos. No llega a ninguna parte, una falsa sonrisa nunca fue un ticket válido en los trenes que salen de la ciudad. Ella nunca fue buena en eso de pillar los chistes. Él dice que es demasiado literal. A Ella le gusta pensar que es literaria.

El setlist escrito en una servilleta de bar de carretera le hace llegar a esa canción y algo despierta en los dos. De repente su guitarra parece tener algo que decir. Su voz empieza a cantar sobre aquel día en que fueron uno y ambos vuelven a temblar.

Y los planes vuelan. Y la hoja de ruta sale por la ventana. Y los ojos de los dos vuelven a brillar. Músicos que se ahogan al cantar, guitarras agujereadas por el uso, público que percibe algo y no sabe qué. Cantar en círculos y que todo vuelva a tener sentido. Ojos que vuelven a brillar, manos que vuelven a temblar sobre la guitarra, sobre el escenario, sobre el cuerpo de Ella.

A fuera seguía lloviendo tal y como dijo el señor del tiempo. Dentro ya no. Ya nadie se agota, nadie se ahoga. Los mundos no se hunden tan fácilmente y nadie paga la atención necesaria. Al terminar el concierto nadie puede ver como Él y Ella se miran, se hablan, se gritan, se desnudan, se aman. Y a la mañana siguiente una solicitud de empadronamiento espera sobre la mesa. Ese es el momento en que Ella preparar las maletas. Pero esta vez Ella busca en el bolso un bolígrafo de la suerte para añadir una clausura.

Firmo los papeles que me atan a este metro cuadrado consciente de que me aburriré de esta ciudad y no por ello dejaré de sonreír. Sé que vendrán las noches frías y beberé whisky caliente y no se me ocurrirá nada que me haga dejar de sonreír. Solo pido que no dejes de cantar esa canción.

Irlanda

Irlanda es ese sitio donde saber qué hay que desaprender porque no sirve de nada y solo estorba y así dejar sitio para aprender cosas nuevas que realmente vas a necesitar en el camino. Como cuándo hay que agacharse en la montaña para que el viento no te tire. Y aprender que el viento no es tan malo como pensabas, y hay ratos que puede ser tu mejor amigo.

Ese sitio donde aprender que si no superas la lluvia no podrás disfrutar del espectáculo que es el sol. Porque el sol es una fiesta en sí y todos sonríen. Y verás mil arcoíris como si fuera un sueño del que no quieres despertar.

Pero también es donde saber que la montaña manda y si dice que hasta aquí no puedes creerte más poderosa que ella. Y solo puedes volver y pensar en la chimenea encendida más cercana.

Donde aprender a servir el té de la tetera a la taza sin derramar una gota. Donde no puedes negarte a un té y debes olvidar el reloj mientras se enfría. Pero la conversación te hará perder la noción del tiempo, no sufras.

Irlanda es ese sitio que es casa en cada paso, donde el tiempo no se para sino que te ayuda a avanzar. Donde cada nota de música de sus calles y pub hace que todo sea mágico. Donde te confundes y no sabes en qué país estas.

Donde llegar sin planes es el mejor plan porque los planes llegaran solos. Pero donde hay que estar atenta para no dejarte atrapar para siempre y poder un día coger el avión de vuelta sabiendo que volverás, un poco más vieja pero con más ganas si eso es posible.

Irlanda es el sitio donde repasar las cuentas antes de ir a dormir y saber que has disfrutado de cada minuto y cada céntimo del día.

Donde los días malos también existen y vas a echar de menos lo importante que quedó atrás pero que pronto estará delante y lo vas a disfrutar por completo.

Gracias Irlanda.

¿A qué suena esta casa?

Recuerdo ser pequeña, despertar por la mañana y quedarme muy quieta a atenta a los sonidos que llegaban. Repasaba cuarto por cuarto, sonido por sonido, para saber quién estaba despierto y qué hacía. Si escuchaba pasos me concentraba para saber quién venía. Había pasos crudos, otros más contundentes, otros más despreocupados. Y luego ese traqueteo, ese ritmo distinto a todos los demás.

Con los años he desarrollado un sentido especial para esto. Y sigo escuchando. Aprendiendo pasos y analizando los sonidos de las casas por las que paso. Sigo quedándome un rato en la cama a escuchar lo que la casa me cuenta.

Cuando vuelvo  a esta casa llena de sonidos “familiares” son los sonidos los primeros que me cuentan cómo ha ido todo mientras no estaba por aquí. Y cómo siempre algo ha cambiado. Me gusta saber que algo ha cambiado, porque eso significa que el mundo sigue girando esté yo o no y me siento menos culpable por abandonar el barco.

Así que esta que es mi casa por temporadas ya no suena igual que cuando me fui por última vez. Y aquel ritmo ya distinto ha cambiado un poco más. Ahora cada paso ya no lo marcan dos golpes sino tres. Ahora un golpe de bastón acompaña a esos pasos. Sabía que ese bastón había entrado en casa pero no podía saber cómo iba a afectar a mi mundo. Y ahora lo sé y cada golpe es un recordatorio de lo importante.